PA...YA Otxarkoagako Kultur Elkartea
  • José María Gómez, Txema, es socio de la Asociación de Familias de Otxarkoaga (AFO) desde su fundación, hace ya 33 años. En ella ha desempeñado diversas tareas (colaborador, cobrador de cuotas, responsable de bloque…) hasta ser elegido Presidente de la

    -Pregunta: ¿Qué es la Asociación de Familias de Otxarkoaga?
    -Respuesta: Somos una asociación de vecinos creada en 1968 al amparo de los resquicios legales que se abrieron en pleno franquismo con la Ley de Asociaciones de Fraga. La AFO es una de las primeras asociaciones inscritas en Bizkaia.

    -P: ¿Por qué y para qué se fundó la AFO?
    -R: En aquella época nacieron muchas asociaciones en todo Euskadi, y especialmente en Bilbao. El tremendo y corrupto desarrollo urbanístico que sufríamos en ciudades, barrios y pueblos obligó a los trabajadores y vecinos a organizarse para abordar las problemas y luchar por mejorar sus condiciones de vida.
    Lo que hoy es Otxarkoaga hasta los años sesenta era un valle lleno de huertas. Junto con Txurdinaga y Begoña formaba una zona conocida por su txakoli y también por sus "txakolis", aquellos caseríos donde se vendía ese vino y se ofrecían comidas y meriendas, algo parecido a las sagardotegis o sidrerías guipuzkoanas.
    Para solucionar el problema de alojamiento que tenía Bilbao y acabar con la proliferación de chabolas, el Ministerio de Obras Públicas, a través de su Instituto de la Vivienda, decidió crear el Polígono de Otxarkoaga, y allí construyó 3.725 viviendas en 18 meses.
    Fue en 1961, hace precisamente 40 años. La construcción fue tan rápida y tan deficiente que inmediatamente surgieron problemas de todo tipo, y por ello los vecinos nos organizamos en una asociación, la AFO.

    -P: O sea que la zona experimentó un cambio drástico cuando se construyó el barrio.
    -R: Pues sí, porque pasó de la noche a la mañana, de ser una zona rural a convertirse en toda una ciudad con miles de habitantes. A muchos de los baserritarras y aldeanos que trabajaban en sus campos les expropiaron por cuatro duros.
    Además del txakoli, que mucha gente de otras zonas de Bilbao venía a tomarlo, era una zona euskaldun, que mantenía su propio dialecto, el euskara de Begoña. Todavía hoy se conserva en los caseríos que quedan en la zona de Arbolantza.

    -P: Volviendo a la AFO, no perdísteis el tiempo.
    -R: No, no había tiempo que perder, porque los problemas aparecieron enseguida. El más visible, desde el principio, quizá era el de las humedades en las viviendas y las goteras de los tejados. Pero todo estaba mal, construido con una calidad pésima. Los pisos eran, siguen siendo, como cajas de zapatos, de entre 45 y 50 metros cuadrados.
    Otxarkoaga llegó a tener en los años setenta casi el doble de la población de hoy dia, unos 15.000 habitantes. Y eso que hoy dia contamos los de las sucesivas urbanizaciones que fueron apareciendo alrededor del núcleo principal del barrio. En total cuenta ahora con 4.500 viviendas. Los 3.700 pisos y también las lonjas de los bajos construidos por el MOPU pasaron a ser gestionados por la empresa municipal Viviendas Municipales, encargada de las viviendas de alquiler del Ayuntamiento de Bilbao. De todas aquellas sólo 312 viviendas fueron compradas en acceso diferido a la propiedad. El resto de la población de Otxarkoaga éramos inquilinos del Ayuntamiento.

    -P: ¿Cuáles fueron las primeras tareas que abordó la AFO?
    -R: Bueno, el problema más acuciante de Otxarkoaga ha sido siempre el estado de las viviendas y el urbanismo del barrio. Organizarse y luchar por mejorarlo era muy difícil al principio, porque estábamos aún en pleno franquismo, cuyo máximo exponente en Bilbao era la famosa alcaldesa Pilar Careaga. Bilbao estaba hecho un desastre.
    Se permitía construir en cualquier sitio y de cualquier manera. Muchas calles no se asfaltaban, no había aceras, ni semáforos, no se reparaba nada…
    Nuestro trabajo no se limitaba a la reivindicación; también hacíamos actividades culturales, festivas, relacionadas con el consumo… Entonces todo era difícil.
    Repito que estábamos en la dictadura y el control y la represión eran muy fuertes. Para convocar una reunión, era obligatorio avisar al Gobierno Civil, que luego mandaba una pareja de policías al acto. Por supuesto, la reunión de verdad la hacíamos cuando los policías se aburrían y se largaban. Con el tiempo, conseguimos ir rompiendo con ese paternalismo y aumentar el carácter reivindicativo y la capacidad de iniciativa. En Otxarkoaga, la AFO lo era todo a nivel vecinal, con sus comisiones trabajando a tope, y todos bajo el paraguas que les ofrecía la AFO. Con el tiempo de hay surgieron una multitud de grupos diferentes e independientes, cada cual en su tema.

    -P: La pelea más dura de la AFO ha sido la Rehabilitación del barrio.
    -R: Sí, la más dura y la más larga, tanto que aún no ha terminado. Para cuando desaparició la dictadura, el barrio estaba ya urbanísticamente muy mal, y el nuevo ambiente político permitió que más gente se implicara en la lucha por resolver los problemas. El tema de los ascensores provocó una movilización muy fuerte que obligó al Ayuntamiento a repararlos. A partir de entonces empezó el camino por la Reforma Total del barrio.
    Pasamos una larga temporada de manifestacioens y protestas constantes, llegando a encerrarnos varias veces en el Ayuntamiento y consiguiendo que se convocara un Pleno Municipal para tratar en exclusiva el problema de Otxarkoaga.
    Allí se aprobó, de forma provisional, el Plan de Reforma Interior y se abordó un estudio sobre las necesidades del barrio y sus posibles soluciones. Con ese plan el Ayuntamiento se fue a Madrid a pedirle al MOPU que, como constructor, asumiera sus responsabilidades.
    Esto ocurrió durante la primera corporación "democrática", la del alcalde Castañares, del PNV, que siempre intentó ignorar a los vecinos de Otxarkoaga. Fueron tiempos duros. Castañares estaba empeñado en acabar con los movimientos vecinales de todo Bilbao. Incluso llegó a suspender la Aste Nagusia de 1980. Hubo muchas luchas, sí. No nos dejaban ir a Madrid y tuvimos que presentarnos ante el ministro por nuestra cuenta.
    Al final firmaron un convenio con el MOPU por 2.100 millones, que eran absolutamente insuficientes.
    El Ayuntamiento nos vendió por un plato de lentejas. El MOPU se comprometió a mandar partidas anuales de 400 millones, hasta completar los 2.100, para solucionar los problemas en los edificios y en las viviendas. Las obras comenzaron en 1981. Cambiaron las cubiertas de los bloques, las ventanas y los portales y rehabilitaron las fachadas.
    Pero todo se hizo, muy poco a poco e improvisando a cada paso (lo hizo el Ayuntamiento). Tras muchas peleas en el seguimiento de estas obras le obligamos a dos cosas: a renegociar esas partidas, por lo que tuvieron que ir a Madrid a pedir más dinero, y a que la obra se hiciera sin parones y en mejores condiciones. Eso conllevó, por ejemplo, que se cambiara el sistema de aislamiento de las fachadas.
    El nuevo acuerdo entre el Ayuntamiento y Madrid se concretó en un total de 3.600 millones para las fachadas y los pisos. Luego, el Gobierno Vasco se comprometió a dar alojamiento a las familias de los cerca de 200 pisos calificados de inhabitables, en los bajos de los bloques, que eran insalubres, y finalmente el Ayuntamiento debía hacerse cargo de la Urbanización Total del barrio.
    Paramos las obras y conseguimos que pusieran en práctica un nuevo sistema. Se doblaron las fachadas con un tabique exterior y así se solucionaron las humedades en los bloques que aún no se habían arreglado. Además, para solventarlo de forma rápida, y como quiera que el MOPU seguía dando el dinero de partidas anuales de 400 millones, el Ayuntamiento cogió un crédito para adelantar el dinero. Eso fue en 1986, y entre 1987 y 1989 se terminó el barrio con este sistema.

    -P: Pero ¿consiguió Otxarkoaga lo que necesitaba y lo que quería?
    -R: No, no, qué va. Todavía queda. Entonces había una comisión mixta donde estábamos los vecinos y representantes de todos los grupos políticos en el Ayuntamiento. Esta, vigilaba el proceso y las obras, y en 1982 ya no pudieron aguantar más y el alcalde la disolvió.
    A partir de entonces tuvimos que hacer el seguimiento de las obras a salto de mata, trayendo y llevando denuncias al Ayuntamiento. Porque en las obras se hacían unas chapuzas impresionantes.
    Además, el Ayuntamiento desvió parte del dinero para otras cosas, como el arreglo del alumbrado en el barrio, que era y es, competencia suya y tenía que haberla pagado con sus fondos.
    El Plan de Reforma tampoco se aprobó de forma definitiva, e ignoró cosas básicas como los equipamientos sociales, culturales y deportivos. Tuvimos que presionar mucho también para conseguirlos. Y quedaron fuera el arreglo interior de las viviendas, la mejora de los ascensores… Todo ello estaba en el PERI y se ignoró.

    -P: Los bloques y las viviendas eran sólo una parte de la rehabilitación del barrio.
    -R: Claro. El arreglo de los edificios terminó en 1989. Los residentes en los pisos inhabitables consiguieron alojamiento entre 1986 y 1989. Pero quedaba otra serie larga de necesidades sin cubrir. Tras mucha presión, como siempre en la historia de este barrio, conseguimos, en 1987, un Centro Cívico con locales socio culturales.
    En 1988 se consiguieron instalaciones deportivas, y en 1990 se abrió el nuevo ambulatorio médico. Todo, siempre, a base de batalla.
    Pero, siempre hay un pero, un gran pero, faltaba la Urbanización: las calles, las aceras, las escaleras, los accesos, los jardines…estaba todo destrozado después de años y años de desidia municipal, como si Otxarkoaga hubiera recibido un bombardeo. Un desastre, como siempre.
    El Ayuntamiento se comprometió a urbanizar y a pagar. Empezó al terminar la Rehabilitación de los edificios, en 1990. Pero nunca destinó un presupuesto específico.
    Destinaba 100 millones anuales para todo el distrito, que es Otxarkoaga más Txurdinaga; el mismo dinero que para otros distritos quizá con necesidades no tan urgentes ni importantes.
    Así que la Urbanización se prolonga ya nueve años, y apenas se ha hecho el 23% del barrio. En muchas zonas de Otxarkoaga la situación sigue como siempre, de pena.

    -P: Y por eso metísteis la moción sobre Urbanización en Mayo de 2000?
    -R: Fue en febrero. Y, como siempre, nos estuvieron retrasando, desviándola al Consejo de Distrito, mareándonos… Por eso se tardaron meses en aprobarla. Esa moción se nos ocurrió como un elemento dinamizador y acelerador de la urbanización. La verdad, no creímos al principio que saldría adelante, simplemente que sirviera para presionar y empujar un poco.
    En estos nueve años de urbanización hemos hecho de todo para que las obras cogieran velocidad y terminasen de una vez: movilizaciones, asambleas, reuniones, escritos, firmas, propuestas de fórmulas de financiación… y tambien la moción.

    -P: Pero esta vez acertásteis y conseguísteis unanimidad en el Ayuntamiento.
    -R: Sí, aunque no fue fácil. En un momento en que veíamos perdida la partida de repente, se abrió un proceso de negociaciones con los partidos y conseguimos la unanimidad. La moción se modificó un poco, aunque también se mejoró en algunos aspectos.
    Recoge lo que la experiencia nos ha demostrado como necesario para garantizar la buena marcha de todo. Así, por ejemplo, lo primero, que haya fondos, que se destinen 3.000 millones y que sean ampliables si es necesario.
    También logramos que se vuelva a reparar lo que se hizo mal en la última fase; un plan de obras y unos proyectos de todo lo que había por hacer; y que se incluyeran zonas privadas no contempladas anteriormente.
    Y, algo importantísimo, el compromiso de que todo esté terminado en un máximo de cuatro años. Además, se va a crear una comisión de seguimiento donde estarán la AFO y los partidos y a la que podrán sumarse los vecinos afectados por las obras.

    -P: Entonces, ¿cuándo terminarán definitivamente las obras de Otxarkoaga?
    -R: Las obras de urbanización terminarán en abril de 2004, y con ello el barrio deberá quedar como tenía que haber estado cuando se inauguró, en 1961.

    -P: ¿Deberá quedar o quedará?
    -R: Bueno, los proyectos de urbanización parecen bastante decentes y hay dinero para garantizarlos. Hemos visto, no obstante, algunas deficiencias, debidas a que los técnicos que han hecho los proyectos no conocen el barrio, no han investigado trabajos anteriores y no han consultado con los vecinos.
    De todas formas, ha habido un proceso de debate y la AFO ha extendido y recogido de los vecinos múltiples propuestas. Hemos convocado quince asambleas. Si nos hacen caso, el resultado de la urbanización será bueno. Ya veremos.
    A propósito de esto, quiero aprovechar esta entrevista para animar a los vecinos de Otxarkoaga a realizar y presentar aportaciones, propuestas, ideas… Todavía estamos a tiempo. Luego, cuando empiecen las obras, será más difícil.